La verdad.

La verdad.

La verdad. Fue quedándose de agua y de ceniza. Nadie llamó su nombre. La tarde, que sabía el sitio de sus manos, entró despacio, como una luz cansada entre los visillos. No hubo rumor de pasos, ni una voz que acudiera a recoger del aire la rosa última de su pensamiento. Diablo IV: Lord of Hatred ¿Es...

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