Luz que no pide.
Luz que no pide. No te llamo, porque tu nombre ya florece, silencioso, en la rama más alta de mi pecho. Eres esa claridad que no necesita el alba para ser día. Nunca he querido poseer la rosa; me basta saber que su perfume atraviesa el jardín del mundo y llega, sin saberlo, hasta mi respiración. Cor...
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