El almirante Garat reconoce que hay una enorme decepción ciudadana con el Ejército, pero alega que no podían hacer nada en Ceuta
Alfonso Rojo: "Hubieran bastado dos compañías de la Legión y una de Regulares, desplegadas en el Tarajal, para taponar sin fisuras la frontera. Sin disparar un tiro. Cogidos los legionarios de la mano, formando barrera y poniendo cara de mala leche"...
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