Métete tu dios donde te quepa
La sorpresa no es que los predicadores evangélicos hayan asaltado el metro para sembrar migrañas mediante la palabra de Dios: la sorpresa es que no lo hubieran hecho hace décadas. Desde siempre, los vagones de metro han sido un espacio idóneo para la proliferación de todo tipo de plagas -cantautores...
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