Nuestra falta de responsabilidad ante la PAU y el alumnado
Recuerdo el día que me examiné de la Selectividad, en junio de 1986, como un momento extraño. No era exactamente nervios, sino parte de una sensación mayor y profundamente satisfactoria: ya era "mayor" y por primera vez ponía el pie dentro de una universidad. Por supuesto, para la prueba no había in...
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