El odio y el miedo son un buen negocio

El odio y el miedo son un buen negocio

No fue difícil convencer a Ramón de que sus problemas eran culpa de su vecino Mohamed. De que todos los políticos son iguales, que solo miran por sus bolsillos y los de sus amiguetes, y que hacía falta alguien que acabase con todo eso y diese un golpe en la mesa y devolviese a los españoles lo que l...

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