¿Y si la conciliación fuese más sencilla?
En mi calle era costumbre ir de casa en casa en verano. No había campamentos, ni ludotecas y, cuando llegaban las vacaciones, o bien te quedabas en casa con tus padres (madre), o te ibas con ellos a su trabajo, o timbrabas en casa de tus amigas, en donde la puerta siempre estaba abierta y la nevera...
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