La selección no es de izquierdas, pero es civilizada (y eso es mucho)
Nada nos gusta más, a los izquierdistas, que tener algo que decir. Tener algo que hacer también nos gusta, pero algo menos: hay que sudar más y tener la capacidad —de la que no vamos servidos— de aceptar con serenidad los resultados mediocres, vivir sin melancolía en los cincuentas por ciento, saber...
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