Ni es tuya la empresa ni pasarás a la historia

Ni es tuya la empresa ni pasarás a la historia

Hay un par de frases que deberíamos tatuarnos en la pechuga. Podríamos hacerlo del revés, para que se lean bien en el espejo, cuando la vanidad nos lleva a creer que somos alguien, que nuestro paso por esta tierra dejará algún rastro, cuando la vanidad —¿a diario?— nos ocupa. Dos frases. Frase una:...

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