Una vaca naranja con gorra roja
Si me pusiera a escribir un non-fiction sobre las cosas que me pasan últimamente, hasta mis amigos más íntimos se pensarían que es un yes-fiction. Lo que ocurre es que, de un tiempo a esta parte, el mundo exterior resulta tan vistoso y flamenco que tampoco hay manera de creérselo. Uno enciende la te...
Redirecting to full article...