Las lágrimas de Ofelia
Este miércoles, coincidiendo con el hundimiento de un buque iraní a manos de un submarino estadounidense, quedé atrapado en el ascensor. Me ocurrió al regresar del mercado, de improviso, aunque la precisión aquí pueda parecer ociosa, pues todo lo fortuito es, por definición, imprevisto. Pero no en e...
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