Ramón de Mesonero Romanos, la romería de San Isidro y una tarta castellana
Ya las incansables campanas de ésta herían los oídos, entre la vocería de la muchedumbre que coronaba todas las alturas y, apiñándose en la parte baja, hacía sentir su reflujo en medio del paseo. Los puestos de santos, de bollos y de campanillas iban sucediéndose rápidamente, hasta llegar a cubrir a...
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