En Jordi d’es Racó, en Pere de la Bona Roba y unos huevos a la mallorquina
Cada día, a la hora de la merienda, almuerzo y cena, se sentaban alrededor de la mesa, y tanto el gato como el perro cuidaban bien de ponerse de bajo de ella. Entonces Pere se sacaba el anillo mágico y le decía que sacase ahí en medio esto y lo otro. Y en el acto, lo pedido, salía, y ya podéis creer...
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