Ernest Hemingway, ‘Adiós a las armas’ y unos macarrones a los cuatro quesos

Ernest Hemingway, ‘Adiós a las armas’ y unos macarrones a los cuatro quesos

Una vez fuera cruzamos la ladrillería corriendo. Una granada estalló junto al río. Luego estalló otra casi encima de nosotros, de forma inopinada, ya que ni la oímos venir. Nos tendimos contra el suelo y, a un tiempo, captamos el destello, el choque de la explosión, el olor, el silbido de los divers...

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